wewantbeerEl ser humano presume de dominar el planeta debido a su desarrollado cerebro y capacidad de raciocinio. Aunque paradójicamente a lo largo de toda nuestra historia siempre hemos buscado apagar esa cabeza que no para con sus continuas notificaciones, pensamientos, preocupaciones y del freno a nuestro yo más primario. Y lo hemos intentando de múltiples maneras:
Intoxicándonos con alcohol y drogas para desconectar pensamiento e inhibiciones de nuestra biología y cuerpo. Seamos honestos, nadie toma una copa por su maravilloso sabor o se bebe 4 pintas seguidas de cerveza sin alcohol aunque consiguieran perfeccionar al límite su gusto a birra autentica.
Otro ejemplo, serían los ritos religiosos de oración y rezo que consisten en gran parte en entrar en una especie de trance místico que consigue relajar la mente y alcanzar una paz reparadora. Algo parecido pretende el yoga y ejercicios que buscan frenar el permanente run-run de nuestra cabeza.
La tele y muchos entretenimientos tienen ese fin en muchos casos. Cuantas veces hemos escuchado a la hora de elegir una película “no me pongas nada sesudo, pon algo que no me haga pensar”.
Y es que en verdad, en muchas ocasiones envidiamos la inocente existencia de nuestro perro que duerme su siesta, se lame sus genitales y luego te recorre tu cara a lametazos feliz. Reconozcámoslo, no nos gusta pensar, es cansado y aterrador. Y todos estamos voluntariamente enganchados a alguna forma de “atontamiento”, que tiene como fin último parar nuestra cabeza y sus límites.