Hemos sido engañados con datos erróneos a una escala planetaria. Y con malos datos, no hemos hecho otra cosa que tomar malas decisiones. Me recuerdo a mí mismo hace un mes, quitándole importancia al coronavirus. Para calcular el peligro, miraba mapas estadísticos y mi cabeza echaba una fría regla de tres en la cual, si en el pico de la infección en China han muerto 3.000, en España que es 30 veces más pequeña, sólo se llegaría a 100 muertos…