Cuando era pequeño, sentado en la taza de nuestro water, cerraba los ojos bajo la luz de  la lampara y en la pizarra de mi cerebro se dibujaban formas en colores fluorescentes. Eran como mandalas con las que Dios me señalaba como el elegido. Esta iluminación de empoderamiento individual es “paradojicamente” algo generalizado. Y hace que te encuentres con un pesado que se cree el rey de su portal porque le gusta tal grupo de música, porque es vegetariano ovo…